Otoño entrante, barriga tirante.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Ponte al sol y harás sombra.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
A llorar al cuartito.
Tras cada pregón, azote.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Hacer mangas y capirotes.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Hombre hablador, nunca hacedor.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
A gran salto, gran quebranto.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
La envidia acorta la vida.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Haz lo que creas que está bien.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.