Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Puta en ventana, mala mañana.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
A manos frías, corazón ardiente.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Una mentira, madre es de cien hijas.
A consejo ido, consejo venido.
No falta de que reirse.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Leer entre renglones.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
El que de nada sabe, de todo se unta.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Hacer ruido, para sacar partido.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Las obras, con las sobras.
Pan con ojos y queso sin ellos.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Con el engañador, se tú mentidor.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Santo Tomé, ver y creer.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.