Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Mucho sabe quien callar sabe.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Hijo solo, hijo bobo.
Todo lo que no se da, se pierde.
A los tontos no les dura el dinero.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Del odio al amor hay solo un paso.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
A heredad vieja, heredero nuevo.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Vale más saber que tener.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Me cortaron las piernas.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Ofrecer el oro y el moro.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Mujer pecosa, mujer candela.
Buen comedor, buen dormidor.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
El tono afectuoso cautiva el oido.