A las diez en la cama estés.
La vida pende de un hilo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Eres lo que comes.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Date buena vida, temerás más la caída.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Boda mojada, novia afortunada.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Más doblado que carpa de camión.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
A fin de año, remienda tu paño.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Al hambre no hay pan negro.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Cada mochuelo, a su olivo.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Abril concluido, invierno ido.
Año de endrinas, año de espinas.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Cada día tiene su refrán y su afán.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
De lo que se come se cría.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
A dos palabras tres porradas.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Conquistada la madre, segura está la hija.
De tal jarro, tal tepalcate.
El juego destruye más que el fuego.