No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Pan y vino andan camino.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Tripas llevan piernas.
El que guarda, halla.
De desgraciados está el mundo lleno.
Amor no quita conocimiento.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Nada necesita quien tiene bastante.
Son muchos los hijos del muerto.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Refranes de viejas son sentencias.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Visitas, pocas y corticas.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
Dar antes que amagar.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
El amor de lejos, es para los pendejos.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Qué pacaya te echaste encima!
La mejor leña está donde no entra el carro.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
A barriga llena, corazón contento.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Tal padre, tal hijo.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Aún no asamos y ya pringamos.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.