El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Pesar compartido, pronto es ido.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Gran calma, señal de agua.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Para abril, de un grano salen mil.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Donde mores no enamores.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Con una rueda, no anda una carreta.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Borrón de escribano no es sin engaño.
El nosotros anula el yo.
Irse con la música a otra parte.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
El buscador es descubridor.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
A quien no habla, no le oye Dios.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
A confite de monja pan de azúcar.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.