Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Una carreta vacía hace ruidos.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Buen lector, mal escribano.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Real ahorrado, real ganado.
Saber amar es mucho saber.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Calle mojada, caja cerrada.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
La muerte, al pobre no se atreve.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
El lo que se pierde, se aprende.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
A quien habló, Dios le oyó.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.