En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Menos idea que Geral pasando música.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Calva buena, luna llena.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Quien no arrisca, no aprisca.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Raton que solo conoce un agujero pronto cae del gato en el garguero.
Febrerillo, mes loquillo.
Quien hace preguntas no es tonto.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Encima de la leche, nada eches.
Inflama más la comida que las musas
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Jamás digas: nunca jamás.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
El que juega con fuego, se quema.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Jugar la última carta.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Siempre ayuda la verdad.