El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Casa de muchos, casa de sucios.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Junta de cuatro, junta del diablo.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Ausente, apenas viviente.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Donde hay obras, hay sobras.
Castillo apercibido no es sorprendido.
En otoño la mano al moño.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Una manzana roja invita piedras.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Para alcanzar, porfiar.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Por San Martín, trompos al camino.
Después de un gustazo, un trancazo.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Ingratos hacen recatados.
El mal de tonto, no tiene cura.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Pies fríos, corazón caliente.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Quien amaga y no da, miedo ha.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
pajero como tenedor de oveja.