Más vale creerlo que irlo a ver.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
A otra cosa mariposa.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Hay confianzas que dan asco.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
El que espera desespera.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Los refranes no engañan a nadie.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Renegad de viejo que no adivina.
Los ojos son el espejo del alma.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
El que mucho promete, poco cumple.
Donde uno piensa, otro sueña.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
¿Mirón y errarla?.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
A más años, más desengaños.
La mentira busca el rincón.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Sal derramada, quimera armada.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Mucho ojo, que la vista erro.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.