Quien te quiere, no te hiere.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Las armas, el Diablo las carga.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Al ausente, por muerto le da la gente.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Más verga que el Trica programando.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Los extremos se tocan.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
La mejor fraternidad es la desgracia.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Inútil como cenicero en moto.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
A falta de manos, buenos son los pies.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Beso, queso y vino espeso.
No hay peor error que el no reconocerlo.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
La paciencia es buena ciencia.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.