El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Mal largo, muerte al cabo.
Después de la resaca viene la pleamar.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Pisar mierda trae buena suerte
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Agua, agua, que se quema la fragua.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Los duelos con pan son menos.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Palabra de boca, piedra de honda.
A la sombra del gitano, medra el villano.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.