La muerte, al pobre no se atreve.
Amigo lejos, amigo muerto.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Bendita la casa que a viejos sabe.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
En caso de duda, la más tetuda.
Sin sal, todo sabe mal.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Nos ha jodido mayo con no llover.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
El enamorado es el camarada del alma.
Caridad con trompeta, no me peta.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Que no te den gato, por liebre.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Juez con prisa, juez que yerra.
Gran mal padece quien amores atiende.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
¿Quién sabe las vueltas que puede dar una llave?.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Lo tragado es lo seguro.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.