El corazón nunca es engañador.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
A palabras necias, bofetones.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Buenas acciones valen más que buenas razones.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Amor forastero, amor pasajero.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
La vida es un juego.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
A cada día su pesar y su esperanza.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Bodas largas, barajas nuevas.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Quien sabe, sabe.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Quien dice lo que no siente, miente.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
El que no se fía, no es de fiar.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Todo necio confunde valor y precio.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
No te fíes del sol de primavera.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.