Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Buenas razones cautivan los corazones.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Bondad con hermosura, poco dura.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Nada es bello excepto la verdad
El necio cree que todo lo sabe.
Palabras sin obras, barato se venden.
El amor es ciego.
Del necio, a veces, buen consejo.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Alegría, belleza cría.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Para creer hay que querer creer
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Decir refranes es decir verdades.
El que poco tiene a poco aspira.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
A liebre ida, palos al cubil.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Oír campanas y no saber dónde.
Di mentira, y sacarás verdad.
La morena, de azul llena.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Si las paredes hablaran.
No se pierde lo que se dilata.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Palabra de cortesano, humo vano.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Música y flores, galas de amores.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
A confesión de parte relevo de prueba.