Mujeres xuntas, ni difuntas.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Mal se cuece olla que no se remece.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Pan ajeno nunca es tierno.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Haz turismo invadiendo un país.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Mas vale dar que recibir.
Tras el vicio viene el lamento.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
A veces caza quien no amenaza.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
No se cazan liebres tocando almireces.
Cada loco con su tema.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
El sexo nos hace perder la cabeza
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Con pelito... no hay delito.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Te conozco, pajarito.
A cada paso, un gazapo.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.