Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Las palabras se las lleva el viento.
El que no chilla, no mama.
El que las sabe, las tañe.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Mejor prevenir que lamentar.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
La prisa es la madre de la imperfección.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Favores harás, y te arrepentirás.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
No es ni chicha ni limonada.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
No tienes dedos para el piano
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Bebido el vino, perdido el tino.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
La noche es capa de pecadores.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
No dejes camino por vereda.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Ni es carne, ni es pecado.
Comer y sorber, no puede ser.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
A la zorra, candilazo.