Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Una palabra deja caer una casa.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
El tahúr no juega limpio.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Volver a inventar la rueda.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Cada cual en su corral.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Dios nos coja confesados.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Beber por jarra penada, no me agrada.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Quien mocos envía, babas espera.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Ni tanto ni tan calvo.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
En caliente ni se siente.
Quien guarda valores, padece temores.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.