Favor retenido, no debe ser agradecido.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Está mal pelado el chancho.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Por un clavo se pierde una herradura.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Cuidado, que el diablo es puerco.
A capa vieja no dan oreja.
La necesidad carece de ley.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Intimidades, solo en las mocedades.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Tiene la cola entre las patas
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Demasiado pedo para la mula.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
No hay que conejear sin perros.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Ni en pelea de perros te he visto
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Año de brevas, nunca lo veas.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Has lo que debes y no lo que puedes.
El mandar no quiere par.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Mear sin peer, rara vez.