En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Domingo sucio, semana puerca.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
A bestia loca, recuero modorro.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
El que jura miente.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
La peor pobreza es tener deudas.
Escucha el silencio... que habla.
Caras vemos, corazones no sabemos.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
Decir, me pesó; callar, no.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Poco dinero, poco sermón.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El que se brinda se sobra.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
La ciencia no se asimila por debajo de la axila.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Pecado callado, medio perdonado.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
A buey viejo, no se le saca paso.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.