Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
A chico mal, gran trapo.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
En arca abierta, el justo peca.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Gallina que no come, no pone.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
La soledad no trae felicidad.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El que habla es el que peca.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
No gastés pólvora en chimancos.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Hortelano tonto, patata gorda.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
A gran prisa, gran vagar.
Pasión tapa los ojos a la razón.