El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
El que bien ama, tarde olvida.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Si prometes y no das, mal vas.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Antes de criticar, mírate la cola.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Hay que darle el beneficio de la duda.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Mostacho gacho, señal de borracho.
El mal ajeno no cura el mío.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
El que más mira menos ve.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Buen moro, o mierda u oro.
Un ruin ido, otro venido.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
En buena casa, mal inquilino.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Buen comer, trae mal comer.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Caldera observada no hierve jamás.
Cero grados, ni frio, ni calor.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Aprendo mientras vivo.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Más fea que una patada en la canilla.
El que tiene es el que pierde.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.