Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Hacerse de la vista gorda.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Hombre casado, burro domado.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Agua mansa, traidora y falsa.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Nadie está obligado a lo imposible.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El tonto ni de Dios goza.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Esa pregunta ni se pregunta.
Por su pico, se pierde el pajarico.
El que mal vive, poco vive.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Breve habla el que es prudente.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
No eches más leña al fuego.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
De este destripaterrones venimos los infanzones.