Bien aprende quien buen maestro tiene.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Las apariencias engañan.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Dame pan y dime tonto.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Fue sin querer...queriendo.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
La llaga sana, la mala fama mata.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Ni quito ni pongo rey.
Necios y gatos son desconfiados.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Algo es algo, menos es nada.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Una maravilla, con otra se olvida.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El ingenio obvia dificultades,.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Nadie da palos de balde.
A quien presta nada le resta.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
El inferior paga las culpas del superior.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.