Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
El mal llama al mal.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
De los escarmentados nacen los avisados.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
La práctica hace al maestro.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Saber amar es mucho saber.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Del odio al amor hay solo un paso.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
A buenos ocios, malos negocios.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.