Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Quieres taparle el ojo al macho.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Chancho limpio nunca engorda.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
A gran seca, gran mojada.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Fue por lana y salió trasquilado.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Santo Tomás, una y no más.
Palos con gusto no duelen.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Sol puesto, obrero suelto.
Como se vive, se muere.
A burro viejo, poco forraje.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Obras vea yo; palabras, no.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
Irse de picos pardos.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Al que le venga el guante que se lo calce.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Suerte, y al toro.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.