cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
O Cesar, o mierda.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
No quieras nunca buenos comienzos.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Un buen día nunca se olvida.
El interés tiene patas.
Ningún burro se queda calvo.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Molino cerrado, contento el asno.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Fiar, en Dios y en otro no.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Mala hasta vieja la zangarilleja.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
El juez injusto, colgado de un saúco.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Virgo viejo, puta segura.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
La primera impresión es la que cuenta.
Aguja que doble, para sastre pobre.