Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Más enseñan las manos que los labios.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Saber uno los bueyes con que ara.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
Con el callar, vencerás.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La más cauta es tenida por más casta.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
La mala vida acaba en mala muerte.
No se puede servir a dos señores.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
De lo perdido, lo que aparezca.
En hacer bien nunca se pierde.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Muerte no venga que achaques no tenga.
El que está enfermo no reusa la medicina.
La jodienda no tiene enmienda.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Siempre ayuda la verdad.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
La madurez solo se vive una vez.