En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Mucho sabe quien callar sabe.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Dando y tomando, no cabe engaño.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
No seas amigo de los necios.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Al que quiera saber, mentiras a él.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Con tontos, ni a coger hongos.
La burla, para quien le gusta.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
El vino no tiene vergüenza.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
No hay dicha, sino diligencia.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Calumnia, que algo queda.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Palabra de cortesano, humo vano.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Pobreza, víspera de vileza.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Vale más el que sabe más.