Del reir viene el gemir.
Con buena escoba, bien se barre.
El amor reina sin ley
De joven maromero y de viejo payaso.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
De día y con sol.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
A año tuerto, labrar un huerto.
La sagre es más espesa que el agua.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Eso es como llover sobre mojado.
Para su casa no hay burro flojo.
Del trabajo nace el descansar.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Al hambre no hay pan negro.
Los pensamientos no tienen fronteras
Agrada y te agradarán.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
La cabra come el césped allí donde se ata.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Buena olla y mal testamento.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Inflama más la comida que las musas
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Que no te den gato, por liebre.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
El que de joven corre, de viejo trota.
Indio con puro, ladrón seguro.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
A la fortuna, por los cuernos.
En vender y comprar, no hay amistad.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Arca abierta al ladrón espera.