Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Entre amigos no hay cumplidos.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Esto es pan para tu matate.
A los tontos no les dura el dinero.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Quien tiene arte va por todas partes.
El más excelso conquistador es el que vence al enemigo sin descargar ningún golpe.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Agua del cielo no quita riego.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
El amor es de hermano y no de señor.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
El que tiene es el que pierde.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
La lluvia viene después de los bosques.
El perro hambriento no teme al león.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Dios no espera año para castigar.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
A Dios, llamaron tú.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.