Rey determinado no ha menester consejo.
Limpio de polvo y paja.
A confesión de parte relevo de prueba.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Abrojos, abren ojos.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
El que es sabio nunca enceguece.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Camina más una hormiga que un buey echado.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
El vino con el amigo.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Putas y frailes andan a pares.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Cinco: por el culo te la hinco.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Pa' todo hay fetiche.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
A palabras necias, bofetones.
Ante la duda, abstente.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Está mal pelado el chancho.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
¡A darle que es mole de olla!
El borriquito delante, para que no se espante.