Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Pase mayo, y pase pardo.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
De buena harina, buena masa.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Antes muerte que vergüenza.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Salir junto con pegado.
El tiempo aclara las cosas.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Carne en calceta, para quien la meta.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Llevar adarga para viivir vida larga.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
A hijo malo, pan y palo.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
En la duda, ten la lengua muda.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.