Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Aseada aunque sea jorobada.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
No oigo, soy de palo.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
El que porfía mata venado.
Tal padre, tal hijo.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El que canea, no calvea.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Dejadle correr, que él parará.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
¿De que vas, Santo Tomas?
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Cambiar manzana por ajo, no es buen trabajo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.