Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Julio, lo verde y lo maduro.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Este se mete como Juan por su casa.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Ya saliste con el chancho al hombro.
En materia de dinero, no hay compañero.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
De lo perdido, lo que aparezca.
Caballo manco no sube escalera.
Dame dineros y no consejos.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
El solo querer es medio poder.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Necesitado te veas.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
El marido celoso nunca tiene reposo.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
El fraile, la horca en el aire.
Ambicioso subido, pronto caído.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Indio muerto no tira flecha.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Un amigo vale cien parientes
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
A mala suerte, envidia fuerte.