El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Más pija que el Don Bosco.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
El corazón nunca es engañador.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Rey nuevo, ley nueva.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Quien calladamente arde, más se quema.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
El oficio quita el vicio.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
En el pedir no hay engaño.
El papel puede con todo.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
La gota que derramó el vaso de agua.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Una vez al año, y ésa con daño.
El que no se embarca, no se marea.
La naturaleza proveerá.
El que mucho abarca, poco acaba.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Otoño entrante, barriga tirante.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
De padres bocois hijos cubetas.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Al saber lo llaman suerte.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Nadie da lo que no tiene.
No persigas la sombra y pierdas el bulto.