A caracoles picantes, vino abundante.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
En casa llena el loco no se apena.
Hay que darle tiempo al tiempo.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Madre holgazana cría hija cortesana.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Mal es acabarse el bien.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Más vale despedirse que ser despedido.
La que da beso da d'eso.
Antes de criticar, mírate la cola.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Al mal segador la paja estorba.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Pon y te llamaran gallina.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Dos no riñen si uno no quiere.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El que calla, no dice nada.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Me importa un comino.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Cuatro ojos ven más que dos.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
A viña vieja, amo nuevo.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.