Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Al saber lo llaman suerte.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Calumnia, que algo queda.
Años de higos, años de amigos.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Buena razón quita cuestión.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Miren quién habló, que la casa honró.
Hebra larga, costurera corta.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Lección dormida, lección aprendida.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Cada quien, con su cada cual.
El río pasado, el santo olvidado.
El tiempo es oro.
La experiencia es a veces dolencia.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Educación y pesetas, educación completa.
Hacienda que otro gano poco duró.
Al pez, una vez.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Arte para lograr es el dulce hablar.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Amistades y tejas, las más viejas.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Casa hecha y mujer por hacer.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
[inicio del curso].
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
La vida es un misterio, desvelalo.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Un buen día nunca se olvida.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.