Para buena vida, orden y medida.
A causa perdida, mucha palabrería.
Tras la fortuna guía el favor.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Día de agua, taberna o fragua.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Cazador y cazado confían en Dios.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Fue sin querer...queriendo.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Para el gusto se hicieron los colores.
Favor con favor se paga
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Haz turismo invadiendo un país.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Día vivido, día perdido.
El mundo da muchas vueltas.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Necio por natura y sabio por lectura.
Una deuda, veinte engendra.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Año tardío, año medio vacío.
La conciencia vale por cien testigos.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".