Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Santo Tomé, ver y creer.
Hacer un viaje y dos mandados.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Con los años viene el seso.
Lo prometido es deuda.
Jamás olvidó el que bien amó.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Casa de mantener, castillo de defender.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
La esperanza mantiene.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Hacer de un camino, dos mandados.
Casa ordenada, casa salvada.
Hablar a tiempo requiere tiento.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Lo que ha de ser, va siendo.
Las noticias malas nunca llegan solas.
El pasajero se conoce por la maleta.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
De la risa al duelo un pelo.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Poca cuadrilla, vida tranquila
El que las sabe, las tañe.
Conozco al viajero, por las maletas.
Ver para creer.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Hacer la plancha.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Cazador, mentidor.
El que persevera triunfa.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.