El fraile, la horca en el aire.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Cara de enferma y culo de sana.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Iglesia, o mar, o casa real.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Abusar es mal usar.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Dios nos coja confesados.
Buena orina y buen color y tres higas al doctor.
La peor pobreza es tener deudas.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
El sexo nos hace perder la cabeza
Justo peca en arca abierta.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Con promesas no se cubre la mesa.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Aseada aunque sea jorobada.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Intimidades, solo en las mocedades.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Cabeza casposa, poco piojosa.
El que se escusa, se acusa.
Flor sin olor, le falta lo mejor.