Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
La vejez mal deseado es.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Alegría amagada, candela apagada.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
La verdad sale en boca de los niños.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Ojo por ojo y diente por diente.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
A mala venta, mala cuenta.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
En el pecado se lleva la penitencia.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Necio es quien con necios anda.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Donde hay dolencia, haya paciencia.