Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Aceptar un don, requiere discreción.
Mas papista que el Papa.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Moro viejo, mal cristiano.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Pintada en los WC.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
La boda de los pobres, toda es voces.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Hay gustos que merecen palos.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Cuentas claras conservan amistades.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
No todos los que van a la iglesia son santos
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Primero la obligación y luego la devoción.
La costumbre vence a la ley.
Burlas de manos, burlas de villanos.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
El hombre necio, menosprecia a su madre.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Un espejo no sabe ser embustero.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Obras caritativas, esas son mis misas.