Con rabia el perro, muerde a su dueño.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Pereza, llave de pobreza.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Parece hormiga y es avispa.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Amigo y vino deben de ser añejos.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Dar en el clavo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Nadie da sino lo que tiene.
Entre más viejo más pendejo.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Toma el tiempo conforme viene, pues otra cosa no puedes.
Mal haya carbón de haya.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Hablar hasta por los codos.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El que pestañea pierde.
Esto es pan para tu matate.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Boca ancha, corazón estrecho.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
La vida es un soplo.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Agrada y te agradarán.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.