Árbol que no frutea, bueno es para leña.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
El hábito es una camisa de hierro.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Breve habla el que es prudente.
Dios aflige a los que bien quiere.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
Madrastra, madre áspera.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Haz lo que haces.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Amor nuevo, olvida el primero.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Donde se pace, que no donde se nace.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Barba remojada, medio afeitada.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
No es un hombre más que otros si no hace más que otros.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
El que es culpable puede reincidir.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El humo al suelo, agua en el cielo.