Al gorrino y al melón, calor.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Palabras sin obras, barato se venden.
Susto meado mejor que sangrado.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
A pan duro, diente agudo.
Guardas bien y no sabes para quien.
Al engaño, con engaño.
Burro que piensa bota la carga.
Tras el vicio viene el lamento.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
No donde naces, sino donde paces.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Borrón y cuenta nueva.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Un clavo saca a otro clavo.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Llave puesta, puerta abierta.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Más obrar que hablar.
Marido rico y necio no tiene precio.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Escatimar y dar a putas.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Perro ladrador, poco mordedor.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
No dejar títere con cabeza.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.