Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
El que bien vive, harto letrado es.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Donde hay patrón no manda criado.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Riña de amantes, agua referescante.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Ojo al parche.
Cortesías engendran cortesías.
Haz el mal y guárdate.
Llegaste como caído del cielo.
Zapato de ramplón, de larga duración.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Guardas bien y no sabes para quien.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El río pasado, el santo olvidado.
Si amas a alguien, déjalo libre.
Del ahogado, el sombrero.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Buey viejo, no come tronco.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Quien desprecia, comprar quiere.
El que tiene capa, escapa.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Ni es carne, ni es pecado.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.