Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
La ocasión es la madre de la tentación.
Dar palos de ciego.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Hoy arreboles, mañana soles.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
De mi maíz ni un grano.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Quien ama, teme.
Alabanza propia es vituperio.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Mano lavada, salud bien guardada.
A ama gruñona, criada rezongona.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Libro prestado, libro perdido.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Atáscate, que hay lodo.
Al buen vino, buen tocino.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Por el interés te quiero Andrés.