El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Que con su pan se lo coman.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
De broma en broma, la verdad se asoma.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
De mala sangre, malas morcillas.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
El ama brava, es llave de su casa.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Todo hombre tiene su manía.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Vino y pan andar te harán.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Calor de paño, jamás hizo daño.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
A creer se va a la iglesia.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Quien no tiene, perder no puede.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.