Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Además de cornudos, apaleados.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Boca abierta, dientes de oro.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
De vaca vieja, novilla brava.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Del ocio nace el feo negocio.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
No hay madre como la de uno mismo.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Quien fue primero, la gallina o el huevo.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Antes es la obligación que la devoción.
A quien presta nada le resta.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Por unas saludes, no te desnudes.
Quien calladamente arde, más se quema.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.